Bien, explícame un par de cositas:

1. ¿Cómo puede haber gente tan tremendamente especial en este mundito?
2. ¿Qué hago si te pierdo?
No hace falta que me respondas, se las respuestas. Eres, buf... ¿Cómo expresarlo? ¡Ah, sí! ERES MI PICHONCITA, TE QUIERO INFINIDADES Y ME TIENES AQUÍ PARA TO-DO. ¿Te sirve?
Que desde que te conocí, mi mundo cambió. Estas para las buenas. Estás para las malas. Y no son sólo palabras, esque es la realidad más pura que puedas ver. No quiero verte mal, ni llorar, ni rallarte. Que una sonrisa tuya me ayuda a ver las cosas buenas. Es contagiosa, mucho más de lo que piensas.
Me ayudas, me consuelas, me apoyas, me haces reír. Que si lloro, tu estás ahí a cambiar mis lágrimas por una sonrisa. Me aconsejas, me das fuerzas, y me aguantas, ¡que no sé como haces, que tienes una fuerza de voluntad flipante! Que estas las 24 horas, lo que se dice poco, ¿eh?
Eres genial, en serio. Y cuando escucho esta canción, pienso en ti. Porque no, como tú, no hay dos.
Quédate conmigo, por favor. Enséñame a ser fuerte y no aguantar tonterías. A sacar mi genio, a luchar por lo que quiero.
Quiero pasar mucho tiempo a tu lado, sacarnos fotos, reírnos por tonterías y cagarnos más en los tíos. Ir contigo a una casita rural en Portonovo. Salir a los jardines, conocer a un par de tíos, y que sea lo que dios quiera.
TE QUIERO, IRIA NAVEIRA MARTÍNEZ.
Siempre tuya: tu pichona.
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